Violencia política basada en género en Bogotá: una realidad que debemos transformar

Pieza gráfica que dice: Violencia política basada en genero en Bogotá

Imagen: Secretaria de Gobierno


La violencia política basada en género silencia voces, limita liderazgos y debilita la democracia. En Bogotá, reconocerla es clave para transformarla.
Erika Gallego - nivel central

La violencia política basada en género es una forma de discriminación que afecta principalmente a mujeres y personas con identidades de género diversas cuando participan en la vida pública. Tiene su origen en las desigualdades históricas de poder y en los estereotipos de género que buscan limitar quién puede hablar, decidir y ejercer liderazgo en la esfera política.

No siempre es visible ni se expresa de manera directa, pero tiene consecuencias reales: silencia voces, limita liderazgos y debilita la democracia.

¿Qué es la violencia política por género?

Es cualquier acción u omisión que busca descalificar, intimidar, excluir o limitar la participación política de una persona por razones relacionadas con su género. 

Puede tener como propósito o resultado restringir, dificultar o anular el ejercicio de sus derechos políticos en procesos electorales, espacios de participación ciudadana, representación democrática o en el ejercicio de funciones públicas.

Puede manifestarse a través de agresiones verbales, amenazas, burlas, comentarios sexistas, ataques a la vida personal, obstáculos injustificados, deslegitimación constante de las ideas y propuestas o exclusión de los espacios donde se toman decisiones.

No se trata solo de hechos extremos. Muchas veces aparece en lo cotidiano: en reuniones comunitarias, espacios de participación, debates públicos, redes sociales o escenarios institucionales.

¿Cómo se vive en Bogotá?

En la ciudad, esta forma de violencia se expresa de distintas maneras:

  • Comentarios que ponen en duda la capacidad de las mujeres para liderar.
  • Ataques personales que reemplazan el debate de ideas.
  • Amenazas o intimidaciones por opinar o participar activamente.
  • Exclusión de espacios de decisión o falta de reconocimiento al trabajo realizado.
  • El uso de redes sociales y espacios digitales para desacreditar, ridiculizar o exponer su vida personal.
  • Acoso sexual, insinuaciones o presiones de carácter sexual vinculadas a su participación política.

Estas situaciones no son las únicas formas en que se manifiesta la violencia política basada en género. Existen otras expresiones, visibles e invisibles, que también buscan limitar la participación de mujeres y personas con identidades de género diversas.

En conjunto, estas violencias generan miedo, desgaste emocional, sobrecarga y, en muchos casos, hacen que las personas se retiren de la participación política o comunitaria.

¿Por qué es importante hablar de esto?

Porque cuando la violencia política basada en género se normaliza, se pierde talento, experiencia y diversidad. Una ciudad como Bogotá necesita de todas las voces para construir soluciones a sus problemas cotidianos. La participación política no debe ser un espacio de riesgo, sino un ejercicio libre, seguro y respetuoso.

Reconocer esta violencia es un paso clave para que la democracia sea efectiva y no excluya a nadie por razones de género.

Las historias detrás de las cifras

Muchas mujeres y personas de género diversas que participan en procesos políticos o comunitarios cuentan experiencias similares: ser juzgadas por su apariencia, recibir mensajes desalentadores, ser interrumpidas constantemente o sentir que deben demostrar el doble para ser escuchadas.

Detrás de cada caso hay una historia humana, un proyecto que se frena y una voz que intenta abrirse paso en medio de la desconfianza y el prejuicio.

¿Qué podemos hacer como ciudadanía?

La transformación empieza en lo cotidiano. Como sociedad podemos:

  • Escuchar con respeto y sin prejuicios.
  • No reproducir comentarios sexistas o descalificadores.
  • Apoyar y acompañar a quienes participan en la vida política.
  • Denunciar y rechazar cualquier forma de violencia basada en el género.
  • Usar de manera responsable las redes sociales, evitando difundir rumores, ataques personales o contenidos que expongan la vida privada de las personas.

Cambiar la cultura política es una tarea colectiva.

Una política más justa para la ciudad

La violencia política basada en género no es un problema individual; es un desafío colectivo. Bogotá puede y debe avanzar hacia una política donde el respeto, la igualdad y la dignidad sean la regla, no la excepción.

Hablar del tema, reconocerlo y actuar es parte del compromiso con una ciudad más democrática, incluyente y humana, donde participar no implique exponerse a la violencia.

¿Dónde buscar orientación y apoyo?

Si tú o alguien cercano está viviendo una situación de violencia política basada en género, no tienes que afrontarla sola. En Bogotá existen rutas de orientación y apoyo:

Atención telefónica
•    Línea Púrpura Distrital: 018000112137
•    WhatsApp Línea Púrpura: 300 755 1846
•    Línea de Defensores y Defensoras de Derechos Humanos: 301 382 7520
•    Líneas telefónicas de las Casas de Igualdad de Oportunidades para las Mujeres (CIOM): lunes a viernes, 8:00 a.m. a 5:30 p.m.

Atención por correo electrónico
•    defensoresydefensoras@gobiernobogota.gov.co

Atención presencial
•    Casas de Igualdad de Oportunidades para las Mujeres (CIOM): lunes a viernes, 8:00 a.m. a 5:30 p.m.
•    Dirección de Derechos Humanos – Secretaría Distrital de Gobierno: lunes a viernes, 8:00 a.m. a 5:00 p.m.

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03/02/2026