Foto: Equipo Diálogo - Secretaría de Gobierno
El diálogo entre comunidad y entidades distritales permitió recuperar el espacio público en los barrios La Playa y El Preciso, en Ciudad Bolívar, después de años de afectación ambiental y acumulación de residuos.
La transformación en La Playa y El Preciso, en Ciudad Bolívar, comenzó cuando la comunidad pidió atender la grave afectación ambiental causada por quemas no controladas y la disposición inadecuada de residuos. Ese llamado propició un proceso territorial donde el diálogo se convirtió en la herramienta principal para comprender la conflictividad y buscar soluciones conjuntas.
La Secretaría de Gobierno, a través de la Dirección de Convivencia y Diálogo Social (DCDS) asumió el liderazgo, aplicando las estrategias de territorialización del diálogo. Desde allí se inició un ejercicio participativo de identificación del conflicto que permitió escuchar a la comunidad, reconocer sus preocupaciones y construir una visión compartida del problema.
A través de varias mesas de trabajo con vecinas, vecinos y entidades distritales, se elaboró un diagnóstico común, se georreferenció la conflictividad y se identificaron los puntos críticos a intervenir. Este intercambio permitió consolidar un plan de trabajo concertado, que dio paso a la instalación de la Mesa de Diálogo del punto crítico por acumulación de residuos del Río Tunjuelo.
El proceso enfrentó retos importantes, especialmente por la presencia de residuos peligrosos provenientes de curtiembres y la ausencia de un marco claro sobre su recolección y disposición. Aun así, el trabajo en equipo entre la Secretaría de Ambiente, la alcaldía local, Aguas de Bogotá, la EAAB y otras entidades mantuvieron el enfoque de recuperar el espacio público y avanzar en la atención de la conflictividad, con lo que lograron recuperar 400 m² de espacio público y recoger 15 m³ de residuos voluminosos.
Entre mayo y octubre de 2025 se realizaron cinco mesas de trabajo, un recorrido, una mesa de diálogo y una mesa de seguimiento. Cada encuentro fortaleció la confianza entre comunidad e instituciones y demostró que el diálogo territorial podía transformar situaciones complejas en oportunidades de cooperación.
El proceso culminó con una acción inspiradora y la firma de un pacto por la sostenibilidad del territorio, en el que comunidad y entidades se comprometieron a mantener los avances y seguir promoviendo el diálogo como herramienta para prevenir y transformar conflictos.