Edwin Caicedo Marinez y su lucha por enaltecer el valor y orgullo de las raíces afrocolombianas en Bogotá

Edwin Caicedo Marinez

Foto: Camilo Triana


Edwin Caicedo Marinez, experto en la formulación y seguimiento de políticas públicas étnicas, es uno de los protagonistas en la conmemoración del Día de la Afrocolombianidad
Carlos Mario Ríos

Bogotá, mayo 22 de 2026. Al momento de elegir qué carrera profesional iba a estudiar, Edwin Caicedo Marínez, profesional de la Dirección de Asuntos Étnicos del Distrito, y quien acredita una amplia experiencia en la formulación y seguimiento de políticas públicas étnicas, sólo tenía clara la convicción de que quería trabajar por su gente, los pueblos y comunidades étnicas. Y este trabajo le ha valido ser una de las personas del Pueblo Negro más destacadas en la capital, y cuya historia se narra en estas líneas en el marco del Día de la Afrocolombianidad.

Mejorar las condiciones de los suyos lo llevaba en su ser desde cuando era niño, cuando compartía con su grupo de amigas y amigos en su natal Buenaventura, Valle; en la tierra donde, describe, “comía donde el vecino, celebraba cumpleaños, me bañaba bajo los aguaceros y me subía a los árboles a bajar naranjas, guayabas y achote, un fruto que sirve para sazonar la comida”.

Sobre esta época, considera que “fue una infancia maravillosa; y así fue la adolescencia hasta que terminé el bachillerato. En Buenaventura, aprendí que la fuerza también puede sonar a marimba y oler a mar. No es solo un distrito especial; es tierra de gente luchadora, alegre y llena de sabor. En donde cada atardecer sobre el Pacífico cuenta una historia de orgullo y resistencia y corazón”. 

Así es como Edwin recuerda el que fuera su hogar hasta que se radicó en Cali para hacer sus estudios superiores. 

Su formación como ingeniero industrial

Al principio, quería estudiar medicina, pero  su padre le decía que estudiara ingeniería civil ya que podía trabajar junto a su hermana que es arquitecta, Sin embargo, su hermana Viviana Obando Marínez, quien es su gran inspiración, notó que tenía una gran facilidad para resolver conflictos, le sugirió dedicarse al derecho. Finalmente, después de analizar todas las opciones, se fue por los lados de la ingeniería industrial. Al principio, no fue fácil.

“En los primeros tres semestres no me logré hallar con esta carrera. De hecho, pensé en retirarme porque el  dibujo técnico; le parecía complejo, le costaba coger un lápiz y trazar los planos que le tocaba hacer; también era mucha matemática. Mi hermana quien ya era arquitecta me enseño a usar el lápiz y la regla para hacer bien los planos, Seguí dándole a la carrera, pero en quinto semestre empiezan materias como planeación, formulación de proyectos, mercadeo, calidad, creación de empresa y logística, y esto le dio otro rumbo a mi vida”, señaló Caicedo.

Carrera profesional

Cuando se graduó, inició un camino que lo llevó a Quibdó y luego a Bogotá. A la capital de Chocó llegó a trabajar en el Instituto de Investigaciones Ambientales del Pacífico, en donde trabajó en la certificación de calidad ISO9000 con  la PricewaterhouseCoopers, lo que supuso un reto teniendo en cuenta “que era la primera vez que un instituto de este tipo, que trabajaba con comunidades étnicas, se iba a certificar”, expresó. 

 Después de esta linda experiencia en Quibdó, llegó el llamado de Bogotá, de parte del Ministerio del Interior. Corría el año 2006 cuando fue invitado a hacer parte de la Dirección de Asuntos Étnicos de esta cartera, en la que permaneció cinco años fortaleciendo sus conocimientos luego se vinculó a USAID – ACDIVCA “En el Programa para Afrodescendientes e Indígenas, allí estuvo vinculado como Especialista Institucional, fortaleciendo  a las alcaldías y gobernaciones , sobre todo en la inclusión del enfoque diferencial en los planes de desarrollo”, manifestó Caicedo.

Al terminar este programa, tuvo un breve paso por el Ministerio de Ambiente en el área de cooperación, hasta que un amigo suyo lo invitó a presentar una entrevista para ingresar a la Secretaría Distrital de Gobierno.

Conocimiento de las dinámicas de los pueblos étnicos

En 2017, luego de culminar este proceso de admisión liderado por la Subsecretaría de Gobernabilidad y Garantía de Derechos, Edwin asumió el reto de coordinar la implementación de las políticas públicas dirigidas a los grupos étnicos del Distrito. Para este bonaverense, la responsabilidad representó un importante desafío profesional y humano: comprender las dinámicas, necesidades y particularidades de los cinco grupos étnicos reconocidos negros, indígenas, raizales, palenqueros y gitanos y construir puentes de diálogo efectivos con cada una de estas comunidades.

“Trabajar de manera articulada con todos los grupos étnicos y avanzar de forma asertiva en la materialización de acciones afirmativas fue un gran reto, especialmente por las dinámicas y particularidades propias de cada comunidad. El desafío estaba en encontrar un equilibrio entre esas realidades culturales y sociales, y los lineamientos institucionales, siempre desde el respeto, la escucha y la construcción colectiva”, aseveró.

Todo este proceso, a pesar de la complejidad que suponía, le permitió fortalecer sus capacidades y aumentar sus conocimientos para asesorar mejor a las demás entidades en la inclusión de aspectos como el enfoque diferencial étnico, lo que derivó en logros como sacar adelante las acciones afirmativas de esa época y convertirlas en decreto.

“Por primera vez, se decretaban las acciones afirmativas y eso fue un logro muy significativo. Y de eso, yo ya llevo nueve años trabajando con comunidades étnicas en el Distrito; creo que he hecho un nombre y me he ganado un respeto por mi forma de trabajar”, señaló Edwin, quien afirmó que este aprendizaje, en algunos casos sobre la marcha, permitió que el trabajo en equipo entre las entidades fuera más efectivo. Además, señaló, se dio una mayor autonomía a los grupos étnicos para construir y reformular nuevas  políticas, de acuerdo con los lineamientos técnicos del sector Planeación bajo metodología CONPES.

“Lo más importante de este proceso fue transmitirles a las comunidades que serían ellas mismas quienes construirían y formularían su política pública. Para ello, desarrollamos mesas de trabajo participativas en las distintas localidades, donde escuchamos sus voces, recogimos información e identificamos de manera conjunta las principales problemáticas y necesidades de cada localidad”, precisó Caicedo.

Asimismo, explicó que este ejercicio permitió evidenciar barreras históricas que han limitado el desarrollo de las comunidades negras y afrocolombianas. “Uno de los principales hallazgos fue reconocer que existe un racismo estructural que sigue generando desigualdades y limitando el acceso a oportunidades en igualdad de condiciones”, señaló.

Gracias a este trabajo articulado y participativo, agregó, hoy se cuenta con “143 productos bajo CONPES 39 y acciones construidas junto con las comunidades negras y afrocolombianas, orientadas a cerrar brechas de desigualdad y avanzar hacia una ciudad más incluyente, equitativa y consciente de su diversidad”.

Los pueblos étnicos y su aporte a la riqueza de Bogotá

Para este profesional, Bogotá debe reconocer los aportes fundamentales de los grupos étnicos para la construcción de ciudad, no sólo desde lo cultural sino también desde lo social, económico, político y territorial. “Todos han enriquecido la identidad distrital con expresiones como la música, la danza, la gastronomía, la oralidad y las tradiciones ancestrales que hoy hacen parte esencial del patrimonio vivo de Bogotá”, señaló.

Y en el marco de la conmemoración del Día de la Afrocolombianidad, este ingeniero industrial resalta la resistencia, la memoria histórica y la construcción de identidad colectiva. “Podríamos decir también que las mujeres y hombres negros, afrocolombianos, raizales y palenqueros han sido pilares en la organización comunitaria, el fortalecimiento del tejido social y la transmisión de saberes ancestrales; en particular, las mujeres afro han desempeñado un rol fundamental como lideresas. Y hoy lo podemos ver en la misma consultiva, en donde hay más mujeres que hombres”, puntualizó.

Sobre este hecho, agregó que estas lideresas y líderes son cuidadores de la vida y transmisores de cultura y valores. “Su participación ha sido clave en la defensa de los derechos e incidencia en políticas públicas, así como en la apertura de espacios de representación y reconocimiento. Esto ha permitido avanzar en el enfoque diferencial y en la visibilización de las necesidades específicas de las comunidades”, describió.

Finalmente, al referirse al significado del 21 de mayo, fecha que conmemora la abolición de la esclavitud en Colombia en 1851 y de la cual hoy se cumplen 175 años, Edwin aseguró que esta conmemoración debe asumirse también como un llamado a la acción colectiva y a la transformación social. “Debemos avanzar de manera decidida en la eliminación del racismo y la discriminación en todas sus formas, entendiendo que la igualdad no se limita a los discursos, sino que se construye cada día con acciones concretas desde las instituciones, la administración pública y la sociedad en su conjunto. El Día de la Afrocolombianidad es una oportunidad para honrar nuestras raíces, fortalecer la identidad cultural y sentir orgullo de pertenecer a una comunidad que ha aportado de manera invaluable a la historia, la memoria y el presente de nuestro país”, concluyó.

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22/05/2026