Fechas conmemorativas
Ser intérprete de lengua de señas, un asunto de amor y empatía
En el Día del Traductor, la Administración Distrital resalta la historia de vida de Angie Paola Silva y Cristian Buitrago, intérpretes de lengua de señas colombiana (LSC) de la Alcaldía Local de San Cristóbal.
Angie Paola Silva y Cristian Buitrago, intérpretes de lengua de señas colombiana

Foto: Camilo Triana

Carlos Mario Ríos
29 de Septiembre de 2026

Bogotá, septiembre 29 de 2026. La construcción de una sociedad no sería posible sin el diálogo. Y si nos remitimos exclusivamente a lo que representa desde la articulación de un código lingüístico, no todas las personas podríamos participar de una conversación si desconocemos su significado y la forma de estructurarlo.  

Por razones como esta, sería muy complicado entablar un primer contacto con una persona proveniente de un país como Bangladesh si desconocemos su idioma, el bengalí. 

Por ser un medio para romper con estas barreras comunicativas, y ser un factor fundamental para el entendimiento más allá de las fronteras, el mundo celebra el Día del Traductor, que tendrá lugar este 30 de septiembre.  

Y, en esta categoría, el Distrito resalta el invaluable rol de los intérpretes de Lengua de Señas Colombiana, quienes son el puente entre la población sorda y oyente.  

Este es el rol que cumplen, diariamente, Angie Paola Silva y Cristian Buitrago como integrantes del equipo de intérpretes de lengua de señas colombiana (LSC) en la Alcaldía Local de San Cristóbal. Allí, ellos garantizan la accesibilidad a diferentes servicios para la comunidad sorda.  

El gran objetivo es que mujeres y hombres, con diferentes niveles de hipoacusia (incapacidad total o parcial para escuchar), puedan sentir la magia del servicio de la Secretaría de Gobierno. 

Una pasión que nació de la curiosidad y el vínculo afectivo 

Cristian cuenta con formación como fonoaudiólogo, pero el recuerdo de un antiguo amor le mostró que la interpretación de lengua de señas podía ser una alternativa profesional. En su adolescencia, a sus quince años, tuvo una relación sentimental con una joven sorda de quien aprendió las bases de la lengua de señas, el sistema de comunicación que lo atrapó y se convirtió en un modo de vida. 

Por su parte, Angie no pudo ceder a la curiosidad que le generó una conversación entre un grupo de personas sordas de una comunidad religiosa. Tenía 18 años y estaba iniciando su formación para el mundo laboral. Y lo que empezó como un pasatiempo, se convirtió en algo tan serio que hoy es su profesión. 

Sobre su aprendizaje, Angie asegura que lo más retador, al principio, fue la gesticulación. “Como es una lengua viso - gestual (sistema que usa las manos, el cuerpo y el rostro para transmitir información, y que solo pueden ser percibidos por la vista), se trataba de tener la misma sincronía de las señas con la cara. Uno va practicando, con ejercicios ante el espejo, y grabando para mirar que los gestos estén acordes con la lengua de señas”. 

Buitrago, por su parte, señala que vivió un proceso de aprendizaje empírico, en el que se pudo especializar gracias a su experiencia en la prestación de servicios de interpretación a nivel laboral y académico, pero que nunca se detiene. “Puedes hacer una carrera, pero es algo que nunca va a ser estático; es dinámico y hay que mantenerse en línea y leyendo todo el tiempo, dateándose de nuevas propuestas y tendencias”, señaló. 

Animarse a aprender 

Para el público en general, la comunicación a través de la lengua de señas puede parecer un ejercicio muy complicado. Pero no es imposible si existe la voluntad y una guía adecuada. 

“Eso depende de cada persona y de su habilidad, porque todos tenemos capacidades diferentes”, expresó Silva. Para esta joven, el proceso no es tan difícil si se tiene la intención de estar en aprendizaje constante.   

“Uno sigue aprendiendo todos los días de la comunidad sorda. Yo duré seis meses aprendiendo lo básico. Y, después, me empecé a certificar con cursos de un instituto que se llama FENASCOL, que es la Federación Nacional de Sordos de Colombia”, agregó. 

Sobre este tema, a su vez, Cristian destacó la oferta existente en entidades de educación superior, lo que le ha permitido desempeñarse en entidades públicas y del sector privado durante cerca de 19 años.  

“Mi primer ejercicio laboral fue en el Centro de Relevo, en su primera versión. Luego, empecé a moverme en universidades como la Iberoamericana y en servicios de interpretación a una estudiante de psicología en la Universidad del Rosario, lo que hice por medio de la Fundación Saldarriaga Concha”, señaló.  

Un trabajo destacado en esta época fue su labor como intérprete-guía de la primera persona con sordoceguera que logró graduarse como sicólogo en Colombia, Samuel Valencia, y quien es presidente de Surcoe, la agremiación que representa a las personas con esta discapacidad única. Asimismo, trabajó con Claro TV, en algunas notas en Canal Capital y en el Congreso y el Senado.  

En el caso de Angie Paola, su experiencia se ha enfocado también en las plenarias de la Cámara de Representantes, un breve paso por la Secretaría de Salud y con su trabajo actual en la Alcaldía de San Cristóbal, en donde apoya los procesos comunicativos en atención a la ciudadanía y en producción de videos con interpretación en LSC, todo para poder llegar a las cerca de 150 personas sordas que, calcula, viven en la localidad 4 de Bogotá. 

Una administración que también se expresa con señas 

En Bogotá, la población con discapacidad, y en particular las personas sordas, pueden encontrar una administración de puertas abiertas, dispuesta a facilitar su acceso a la oferta del Distrito, el acceso a la garantía de derechos, la inclusión social, la participación, la información y educación. Y esta misión cuenta con los intérpretes de lengua de señas como sus principales aliados. 

Extendemos un saludo y un gran reconocimiento a las y los profesionales que hacen posible que mujeres y hombres con sordera puedan acceder a la información y servicios institucionales; y, muchas veces, lo hacen en jornadas de interpretación extenuantes, en las que deben estar en permanente concentración y actividad física constante para contribuir a que la inclusión se haga realidad. 

Por lo pronto, Angie y Cristian tienen claro que su futuro como intérpretes se dará de acuerdo con las dinámicas que maneja toda lengua en su proceso de transformación. Por esta causa, no dejarán de estudiar, prepararse, leer y observar los comportamientos de la población sorda a su alrededor. 

Con su trabajo, seguirán extendiendo puentes que contribuyen a una ciudad que resuelve sus diferencias y conflictos a través de las conversaciones, el sano debate, el respeto y la tolerancia.  

Feliz día a las y los intérpretes de lengua de señas. 

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