Decisiones que transforman: la ciudad en el bolsillo

Equipo del workshop posando para la foto

Fotografías: Frank Harbby - Secretaría Distrital de Gobierno


El taller “La ciudad en el bolsillo” invitó a reflexionar sobre cómo nuestras decisiones financieras cotidianas moldean el bienestar y el futuro de Bogotá.
Ángela Vásquez Alba

Durante el segundo día del Congreso de la Bogotaneidad, Jennifer Cordón, de Beway, lideró el taller Diseño comportamental: la ciudad en el bolsillo. Decisiones financieras que construyen Bogotá, un espacio para entender cómo los sesgos, las emociones y los hábitos influyen en la relación de la ciudadanía con el dinero y cómo esto impacta en el desarrollo de la ciudad.

La ciencia del comportamiento aplicada a las finanzas

El taller abordó cómo los seres humanos tomamos decisiones económicas más desde la emoción que desde la razón. Según Cordón, existen dos sistemas mentales que influyen en cada elección: el Sistema 1, rápido e intuitivo, y el Sistema 2, más analítico y reflexivo. Sin embargo, en la mayoría de los casos predomina el primero, lo que nos lleva a decisiones impulsivas.

“La ciencia del comportamiento busca reducir la brecha entre lo que decimos y lo que realmente hacemos, ayudándonos a tomar decisiones más conscientes”, explicó Jennifer Cordón.

Datos que revelan hábitos financieros preocupantes

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Capacidades Financieras en Colombia (Banco Mundial, 2022), el 45% de las personas no utiliza productos financieros y el 72% no tiene un producto formal de ahorro. Aunque el 94% de los colombianos asegura planificar su presupuesto, solo el 23% recuerda cómo gastó su dinero el mes anterior.

“Hay una brecha enorme entre lo que declaramos y lo que realmente hacemos con nuestro dinero. Esa diferencia refleja cómo actuamos desde la emoción, no desde la planificación”, añadió Cordón.

Los sesgos que influyen en nuestras decisiones

El taller explicó que los sesgos cognitivos, como el sesgo de presente, el de confirmación o el de estatus, afectan directamente la manera en que administramos nuestras finanzas. Por ejemplo, preferimos gastar hoy antes que ahorrar para el futuro o nos resistimos a cambiar hábitos financieros por costumbre.

Estos comportamientos son predecibles, y por eso el diseño comportamental se convierte en una herramienta poderosa para transformar hábitos y promover una mejor salud financiera.

Asistentes al workshop articulando por equipos

La contabilidad mental: cuando el dinero no vale lo mismo

Uno de los conceptos más llamativos del encuentro fue la contabilidad mental, que describe cómo las personas asignan un valor emocional distinto al dinero según su origen o propósito. Así, el dinero ganado con esfuerzo tiende a conservarse, mientras que los ingresos extraordinarios —como una prima o un bono— se gastan rápidamente en caprichos o compras impulsivas.

El 78% de los colombianos se arrepiente de haber gastado su dinero extra sin planificación, lo que demuestra la necesidad de fortalecer la educación financiera y emocional de la mano.

De la incertidumbre a las metas

Durante el taller, Cordón enfatizó la importancia de convertir los sueños en objetivos concretos:

“Cuando pasamos de soñar a planificar, estamos dando un paso hacia el bienestar financiero”.

Ahorrar, invertir y usar la financiación de manera responsable son claves para alcanzar metas como comprar vivienda o iniciar un emprendimiento.

Comprender los comportamientos para diseñar soluciones

La metodología del taller incluyó ejercicios prácticos donde los asistentes analizaron casos reales de decisiones financieras cotidianas. A través del juego y la reflexión, identificaron cómo sus propias emociones influyen en la manera en que ahorran, gastan o invierten.

El objetivo fue comprender el contexto social y cultural detrás de las decisiones financieras para, desde allí, diseñar soluciones comportamentales que favorezcan la estabilidad económica de la ciudadanía.

Una apuesta por la salud financiera de la ciudad

“La ciudad en el bolsillo” no solo invitó a pensar en la economía personal, sino en cómo las decisiones individuales impactan colectivamente. Al mejorar la relación de los bogotanos con el dinero, se contribuye también a una ciudad más consciente, planificada y equitativa.

Con estos espacios de participación y construcción colectiva, el Congreso de la Bogotaneidad se consolida como un escenario que promueve la reflexión sobre los comportamientos que definen la vida urbana. La salud financiera, vista desde la ciencia del comportamiento, se convierte en un factor esencial para fortalecer la cultura ciudadana y el desarrollo sostenible de Bogotá.

Entender cómo decidimos, en qué gastamos y por qué lo hacemos es un paso clave hacia una Bogotá más responsable, solidaria y próspera.

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29/10/2025