Fotografía: Ever Mercado - Secretaría Distrital de Gobierno
El Congreso de la Bogotaneidad abrió un espacio de diálogo para visibilizar el racismo estructural y promover la inclusión de los pueblos étnicos en Bogotá.
En el marco del Congreso de la Bogotaneidad, se desarrolló el panel “Bogotaneidad sin racismo ni discriminación a pueblos y comunidades étnicas”, un espacio de reflexión sobre las barreras estructurales, culturales y comportamentales que afectan a los pueblos Negro, Afro, Raizal, Palenquero, Indígena y Gitano en la capital. Expertas, líderes comunitarios y autoridades étnicas coincidieron en la necesidad de reconocer los privilegios, transformar los imaginarios y fortalecer las políticas públicas para construir una ciudad verdaderamente incluyente.
El racismo cotidiano: una herencia que persiste
Durante su intervención, David Cortés Araújo, director de Asuntos Étnicos de la Secretaría de Gobierno, señaló que la capital convive con formas de racismo naturalizadas. “Aunque los pueblos étnicos han estado presentes desde la construcción de la ciudad, persisten situaciones de discriminación que vienen de un racismo cotidiano que causa daño con expresiones como ‘me negrearon’ o ‘trabajo como negro’, en el que muchas personas creen que no tienen acciones racistas”, explicó.
Por su parte, María Fernanda Cepeda, directora de investigación de Estudio Plural, sostuvo que Bogotá se ha levantado sobre una estructura cultural que excluye. “Crecí en una ciudad con segregación, donde las personas privilegiadas creemos que el problema de la discriminación no es nuestro”, reflexionó.
“La gente desconoce nuestros procesos organizativos”
La autoridad indígena Myriam Timarán, del pueblo Inga, recordó que las comunidades indígenas urbanas enfrentan prejuicios y desconocimiento. “Me siento orgullosa de ser Inga y mujer indígena, pero la gente lo asocia con pobreza y falta de educación. Debemos seguir trabajando, porque hay discriminación en todos los entornos, y no se reconoce que somos 115 pueblos indígenas que hacemos parte de la diversidad”, señaló.
A esta mirada se sumó Audrey Mena, abogada de Ilex Acción Jurídica, quien enfatizó en la falta de información precisa sobre los pueblos étnicos en la ciudad. “El sistema está hecho para que no tengamos el mismo acceso que la población en general. El racismo se supera con conocimiento y datos reales”, subrayó.
Las palabras también construyen realidades
Desde la comunidad gitana, Dalila Gómez Baos, abogada e ingeniera industrial, advirtió que el lenguaje reproduce formas de exclusión. “Los grupos étnicos tienen una interseccionalidad; la discriminación nace porque tenemos elementos que nos distinguen. Por eso, las palabras y los conceptos crean realidades”, explicó.
Su intervención destacó la importancia de repensar los discursos cotidianos y promover un diálogo intercultural que reconozca las múltiples identidades que conviven en Bogotá.
Avances hacia una Bogotá más incluyente
Aunque los retos son grandes, el Distrito ha avanzado en la creación de espacios y políticas públicas para las comunidades étnicas. “Tenemos un reto y es medir los efectos de las políticas públicas, pero Bogotá cuenta con estrategias poderosas como las canastas de alimentación, los Kilombos y los espacios de atención diferenciada en salud”, afirmó David Cortés Araújo.
Destacó además la existencia de la Casa Raizal, la Casa del Pensamiento Indígena y la Casa Gitana de los Derechos, así como los proyectos de los espacios Palenquero y Afro, que se convertirán en lugares seguros para fortalecer el tejido social y la identidad cultural.
Bogotá se reconoce en su diversidad
El Congreso de la Bogotaneidad reafirma el compromiso de la ciudad con la inclusión y la equidad. Reflexionar sobre el racismo, la discriminación y los privilegios es un paso esencial hacia una Bogotá donde todas las identidades puedan coexistir en igualdad. Porque solo reconociendo la diversidad como riqueza, la capital podrá consolidarse como una ciudad que se construye desde las diferencias, con respeto y dignidad para todas las personas.