Ana Inés Vásquez, la lideresa que llevó al barrio El Regalo a ser el más limpio de Latinoamérica

Ana Inés Vásquez, lideresa del barrio El Regalo

Foto: Alejandro Zuluaga


En las ediciones de 2018 y 2021, el barrio El Regalo se consolidó como el más limpio de América Latina. Ana Inés Vásquez es la lideresa que hizo posible este reconocimiento.
Carlos Mario Ríos

Bogotá, 26 de diciembre de 2025. Hace 36 años, a su llegada al barrio El Regalo, ubicado en el costado occidental de la localidad de Bosa, la santandereana Ana Inés Vásquez se encontró con un sector que tenía las calles sin pavimentar, con problemas para acceder a agua potable y con largas filas para obtener cocinol, una de las pocas alternativas diferentes a la luz eléctrica para preparar alimentos. 

Este conjunto de factores la llevó a preguntarse qué podía hacer para mejorar el entorno. Su respuesta fue gradual y contundente porque, cerca de tres décadas después, El Regalo fue reconocido con el Premio Internacional Gaviota por ser el barrio más limpio en toda Latinoamérica. 

Este galardón, que le fue entregado en las ediciones de 2018 y 2021 por la sociedad civil mexicana, es un reconocimiento a su liderazgo y conciencia ambiental, cualidades que la hacen parte de la Bogotá no Contada.

Yo vivo aquí con mi esposo y uno de mis hijos; me siento muy orgullosa porque ya tengo cinco nietos; y esto es un legado para ellos, para que vean lo que pueden ser capaces de cambiar”, afirmó esta mujer, quien también ejerce la presidencia de la junta de acción comunal de El Regalo, que adoptó este nombre por el bajo costo de los lotes que se vendieron en la época de su fundación a las familias desplazadas.

El inicio de sus proyectos comunitarios

Aunque es muy reconocida por su labor en el campo de la sostenibilidad ambiental, esta lideresa dio sus primeros pasos en el campo social por su lucha para que la zona contara con centros educativos adecuados para las niñas, niños y adolescentes de la localidad, y por su actividad para conseguir recursos que permitieran la construcción y mejoramiento de las vías.

“Los muchachos no tenían a dónde ir a estudiar y la demanda era muy alta. Entonces, me di a la tarea de empezar con el Colegio Brasilia; luego, vinieron los colegios Fe y Alegría, Santiago de las Atalayas y la Universidad Distrital, ésta última para darles una educación más avanzada a los jóvenes que se graduaran de bachillerato, así como dos vías bastante grandes que fueron construidas con el Plan Colombia”, afirmó Ana.

A la par de estos logros, en su interior existía una inquietud que nació con un aspecto propio de su cultura santandereana: el aprovechamiento de los residuos y el emprendimiento. “Eso fue lo que llegué a hacer al barrio: hacerlo emprendedor y luchar para que pensara diferente y encontrar oportunidades donde otros no las veían”, manifestó.

Transformación de El Regalo en un sector autosustentable

El principio básico para convertirse a El Regalo en un barrio modelo nació de la recolección desde la fuente; de aprovechar lo que el resto de la ciudad denomina ´basura´ para cambiar su contexto y convertirla en materia prima que se transforma. Y su éxito radicó en el compromiso de la gente que se apropió de la iniciativa. 

En este proyecto que lidera Ana, participan 65 personas, incluidas niñas, niños, y adolescentes, quienes representan el relevo generacional.

Este barrio, describe ella, se compone de once manzanas y de una población estimada de 1.800 habitantes. Sus calles lucen impecables, casi sin papeles o residuos; allí, predominan las casas de tres pisos y prevalece un sentir comunitario y de vivir en sana convivencia, en donde las personas se saludan y comparten.

“Les preguntamos a los vecinos si preferían aprovechar, transformar y mostrar otra realidad, o seguir ensuciando y llevando basura al botadero Doña Juana, lo que desmejora la salud porque, en cierta manera, cuando enviamos la basura al botadero, ésta se evapora en toda la ciudad”, expresó Ana Inés.

En este aspecto, fue decisivo el aporte de una empresa de reciclaje de la localidad, los primeros que se acercaron y los instruyeron en disposición de residuos. “Logramos separar todo: vidrio, cartón, chatarra, papel, y nos lo compraban, y se daba, en cierta manera, una retribución al barrio”, señaló esta gestora ambiental, quien tiene el centro de operaciones de este proyecto a un lado del parque del barrio, en donde se organizan los residuos entregados por la comunidad para su aprovechamiento.

“El personal de la empresa de reciclaje traía paquetes escolares para los niños, mercados para personas mayores y ayudaban con las onces; y es lo mismo que hacen empresas que traen otro subproducto para ayudar al barrio, como Metrolínea, que viene con cine al barrio por tener buenas prácticas autosostenibles; igualmente, la Secretaría del Hábitat nos dio el ecobarrio por tener buenas prácticas”, puntualizó.

El barrio más limpio de Latinoamérica

Gracias a la sugerencia de un vecino que conoció los programas impulsados por Ana Inés, surgió la iniciativa para postularse al Premio Internacional Gaviota, en la categoría Ambiente. 

“Duramos nueve meses enviando reportes sobre la cantidad de toneladas y materiales que recuperábamos; información de poblaciones etarias y atención a migrantes; además, se daba información sobre nuestra situación financiera y procesos de inclusión social, la población involucrada y cómo ayudábamos a las personas mayores y a la niñez con ese pequeño presupuesto que pagan las empresas que recogen el material. Eso fue lo que nos llevó a ganar”.

El anuncio se dio a conocer el 18 de noviembre del 2018, y se enteraron gracias a una llamada que recibieron de una reconocida emisora radial. “Nos ganamos el premio porque nosotros hacemos prevención desde la fuente. Esa fue la razón que me dio el señor Fernando Santos, presidente de los premios”, comentó.

Sostenibilidad y generación de ganancias

Hacia el futuro, Ana señala que se deben implementar las comisiones empresariales, de acuerdo con las facultades otorgadas por la Ley 2166, conocida como ´Ley Comunal´. “Estas comisiones empresariales deben hacer un forjamiento barrial para aprender a hacer aprovechamiento y tener seguridad y soberanía alimentaria. Para esto no se requiere de tanto dinero, sólo se deben recoger los residuos orgánicos”.

Como ejemplo de este modelo de negocio, la lideresa muestra sus reservas de humus de lombriz. “Si uno lo vende, vale 7 mil pesos. Este humus es sacado de la basura, pero se le genera valor con unas simples cáscaras de papa y plátano”.

La historia de la Bogotá no Contada se enriquece con la obra e inspiración con que Ana Inés Vásquez trabaja a diario. Ella identifica la influencia de la Bogotaneidad en sus acciones, porque la capital le brindó la oportunidad de ser líder y aprendió a amarla como suya. Y por este amor, invita a las y los habitantes de la ciudad a barrer el frente de su casa a diario y entregar los materiales aprovechables a las personas que se dedican a reciclar.

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02/01/2026