Fechas conmemorativas

Cuando su música suena en Bogotá, Palenque deja de ser un lugar lejano

  • Foto de un hombre palenquero joven
    Cuentan que hace varios siglos...

    Cuando se creía que a los ríos no se les podía cambiar su cauce y que la libertad era un animal difícil de domesticar, un hombre llamado Benkos Biohó escapó de la esclavitud y se internó en los montes de la costa Caribe.

    Con otros hombres y mujeres que también habían huido, fundó un refugio donde pudieron vivir sin cadenas. Allí, entre la espesura de las matas y el calor, nació San Basilio de Palenque, el primer pueblo libre de América.

    Fotografía: Miguel Ariza
    Secretaría Distrital de Gobierno
  • Foto de dos hombres palenqueros jovenes cantando

    Para muchas personas palenqueras que viven en Bogotá, la Semana de la Diáspora Palenquera puede entenderse como un espacio de reencuentro con la identidad, la memoria y la comunidad. Porque irse del territorio no significa dejar atrás a Palenque.

    Fotografía: Miguel Ariza
    Secretaría Distrital de Gobierno
  • Foto de dos mujeres palenqueras abrazandose

    En una ciudad tan grande, donde la distancia ha ido dejando palenqueras y palenqueros repartidos por todas partes, los esporádicos espacios donde se escuchan y se bailan sabrosos ritmos de la región tienen la maña de reunir a la gente.

    Fotografía: Miguel Ariza
    Secretaría Distrital de Gobierno
  • Foto de un grupo de jóvenes palenqueros sonriendo

    Por eso, en el evento de cierre dedicado a recorrer la musicalidad palenquera en la Media Torta, bastó que los tambores comenzaran a llamar para que las personas se reconocieran antes de decirse el nombre.

    Fotografía: Miguel Ariza
    Secretaría Distrital de Gobierno
  • Foto de dos mujeres palenqueras charlando

    La esencia perdura en el cuerpo de quienes bailan, en las manos que vuelven a aplaudir el mismo ritmo y en la alegría de descubrir que todavía hay caminos que conducen de regreso al pueblo. La música es uno de ellos.

    Fotografía: Miguel Ariza
    Secretaría Distrital de Gobierno
  • Foto de un hombre palenquero

    No todo el tiempo les invade la alegría. La melancolía aflora al regresar a los sonidos de la infancia, al estribillo que suena a casa.

    Fotografía: Miguel Ariza
    Secretaría Distrital de Gobierno
  • Foto de un joven palenquero sonriendo

    La forma de vestir es más que una declaración de moda. Colores, estampados y texturas evocan el vínculo con el continente africano.

    Fotografía: Miguel Ariza
    Secretaría Distrital de Gobierno
  • Foto de una mujer joven palenquera

    La musicalidad palenquera no necesita apellidos; cuando suena, conecta y hace bailar. Celebrar la Semana de la Diáspora Palenquera también es abrirle espacio a quienes, desde el respeto y la admiración, se dejan llevar por sus ritmos.

    Fotografía: Miguel Ariza
    Secretaría Distrital de Gobierno
Sandra Mendoza

Durante mucho tiempo, Palenque vivió como si el mundo exterior no existiera. Conservó palabras africanas, cantos, tambores, formas de cocinar, de curar y de contar la vida. Las mujeres guardaron en sus peinados mapas de caminos hacia la libertad, mientras los tambores parecían hablar una lengua que los soldados españoles nunca consiguieron entender.

Benkos fue finalmente capturado y ejecutado, pero su muerte no consiguió matar aquello que había comenzado. Porque en Palenque la libertad ya no era una palabra: era una costumbre.

Y así, mientras los siglos pasaban y Colombia cambiaba de nombre varias veces, Palenque siguió allí, rodeado de calor, música y memoria, como si sus habitantes hubieran descubierto mucho antes que los demás que algunas historias se heredan en la sangre y además se cantan, para que nadie vuelva a olvidar quién fue libre primero.

Esta fotogalería retrata el arraigo de las personas palenqueras a su esencia, que no se desvanece con la modernidad, con la distancia, o con el impredecible clima con el que lidian quienes eligieron vivir 2.600 metros más cerca de las estrellas.

En la administración del alcalde Carlos Fernando Galán reafirmamos el compromiso de la capital con el reconocimiento de la diversidad de los pueblos étnicos que la habitan, la pervivencia de sus tradiciones, cultura y saberes ancestrales, y con el acompañamiento de la garantía de sus derechos.

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