Gobierno de lo cotidiano

Bendito espacio público

  • Foto de varias personas en la noche cerca de velas colocadas en la calle

    Es lunes a la medianoche en la localidad de Los Mártires. Junto a la pared sur del Cementerio Central, un grupo de jóvenes golpea tres veces la puerta que les impide el paso. Mientras tanto, encienden velas de colores que sostienen en las manos. Llevan agua y algunas cervezas. La consigna es clara: evitar que se repita lo de siempre.

    Fotografía: Camilo Triana
    Secretaría Distrital de Gobierno
  • Foto de tres jovenes dos hombres y una mujer mirando las velas en la calle

    En Bogotá existen múltiples tradiciones para rendir homenaje a los fallecidos. Muchas personas encienden velas para acompañar a las almas en su tránsito, o les llevan agua porque se cree que necesitan hidratarse. El problema en la localidad no radica en la expresión de la fe ni en el mantenimiento de prácticas culturales ligadas a los muertos. Lo que está generando afectaciones es el uso del espacio público durante las noches.

    Fotografía: Camilo Triana
    Secretaría Distrital de Gobierno
  • Foto en operativo de noche
    Un problema de espacio público

    “El problema no es la fe de las personas; tienen derecho a practicarla, y nuestro deber es protegerlas. Sin embargo, algunas prácticas terminan por convertirse en un inconveniente para los residentes del sector. Recibimos quejas constantes: el consumo de licor y el uso de drogas, sumados a esta actividad, derivan en riñas y música a alto volumen, alterando el orden”, señala John Jader Suárez, alcalde local de Los Mártires

    Fotografía: Camilo Triana
    Secretaría Distrital de Gobierno
  • Foto de tres jovenes en la noche de espaldas

    Según el Decreto 157 de 2009 de la Alcaldía Mayor de Bogotá, existe una restricción para el expendio de licores y bebidas embriagantes en determinados sectores del Distrito Capital. Licorerías, cigarrerías, tiendas y supermercados solo pueden vender estos productos para consumo en sitio entre las 10:00 a.m. y las 11:00 p.m. Sin embargo, muchos establecimientos no acatan esta norma, afectando a la comunidad.

    Fotografía: Camilo Triana
    Secretaría Distrital de Gobierno
  • Foto de la policia en operativo nocturno

    Desde la Alcaldía Local de Los Mártires, en articulación con la Policía Metropolitana, Migración Colombia y otras entidades, se realizan operativos para garantizar el orden en los barrios aledaños al Cementerio Central. 

    Fotografía: Camilo Triana
    Secretaría Distrital de Gobierno
  • Foto de una joven mujer con su hija pequeña bajo la lluvia viendo las velas de la calle

    Estas acciones han permitido reducir comportamientos que perjudican a los vecinos y promover el respeto por el espacio público. No obstante, el bienestar de la comunidad es una tarea que nos corresponde a todos y todas.

    Fotografía: Camilo Triana
    Secretaría Distrital de Gobierno
Camilo Triana
02/05/2025
Una mirada documental a la devoción religiosa alrededor del Cementerio Central, en la localidad de Los Mártires, Bogotá.

En Bogotá, la devoción por las ánimas benditas sigue viva en distintos rincones de la ciudad. Para algunas personas, esta práctica religiosa representa una forma de fe y memoria; para otras, especialmente para quienes viven cerca de los cementerios, también puede convertirse en un desafío para la convivencia y el cuidado del espacio público.

El culto a las santas almas, también conocidas como ánimas benditas, proviene principalmente de la tradición católica. Con el paso del tiempo, esta creencia se ha entrelazado en diferentes territorios con prácticas espirituales, indígenas y afrodescendientes, dando lugar a expresiones populares de religiosidad profundamente arraigadas. La práctica parte de la idea de que estas almas pueden interceder por los vivos a cambio de oraciones que contribuyan a aliviar su proceso de purificación.

En Bogotá, esta devoción se manifiesta en los hogares de algunos creyentes y en los alrededores de varios cementerios. El problema no está en la fe ni en el derecho a la libertad religiosa y de culto. La dificultad aparece cuando algunas prácticas asociadas terminan afectando el espacio público, el descanso de vecinas y vecinos, la limpieza del sector y la sana convivencia.

Una noche de lunes en el barrio Santa Fe

Es lunes en la noche en el barrio Santa Fe, localidad de Los Mártires. Acompañamos a profesionales de Inspección, Vigilancia y Control (IVC) de la localidad, en un recorrido liderado por el alcalde local, John Jader Suárez. La intervención responde a las quejas constantes de los vecinos del Cementerio Central, quienes han manifestado su preocupación por algunos comportamientos que se presentan durante estas jornadas de devoción. Según el equipo, este no es el primer operativo realizado en la zona.

Llegamos cerca de las 10:00 p. m. y poco a poco, varias personas comienzan a acercarse a la puerta cerrada que conecta con el Cementerio Central. La escena parece repetirse con tanta frecuencia que, alrededor del lugar, vendedoras y vendedores informales ofrecen velas de colores y otros elementos relacionados con la práctica religiosa.

Algunas personas se aproximan a la puerta, tocan tres veces, se apartan unos pasos, elevan sus oraciones y se marchan en silencio. Otras, además de llevar velas, llegan con licor y permanecen bebiendo en el lugar. En Bogotá, el consumo de bebidas alcohólicas en el

espacio público está restringido, especialmente en calles, andenes, plazoletas y vías, como una medida orientada a proteger la convivencia ciudadana y los entornos familiares, comunitarios y escolares.

Devoción religiosa y cuidado del espacio público

El problema, insisten vecinos, vecinas y el equipo de la alcaldía local, no es la devoción. La situación va más allá de las velas encendidas o de los rituales individuales. En el sector se han identificado afectaciones como residuos de parafina, plásticos derretidos y elementos quemados que terminan en las alcantarillas, generando obstrucciones y deterioro del entorno.

Sin embargo, la mayor preocupación de la comunidad tiene que ver con los comportamientos asociados al consumo de alcohol. Algunas personas aseguran que, durante estas noches hay quienes llevan parlantes, aumentan el volumen por encima de los niveles permitidos y, en ocasiones, se presentan riñas o situaciones que alteran la tranquilidad del barrio.

Frente a este panorama, los equipos de la Alcaldía Local de Los Mártires realizan acciones de sensibilización con visitantes del sector. Su propósito no es perseguir la fe ni desconocer las prácticas religiosas populares, sino promover un equilibrio entre la libertad de culto, el respeto por el vecindario y el uso responsable del espacio público.

Entre la fe, la memoria y la convivencia

La devoción por las ánimas benditas hace parte de una tradición espiritual que conecta a muchas personas con sus creencias, sus muertos y sus formas particulares de pedir protección o agradecer favores recibidos. Pero, en una ciudad como Bogotá, donde el espacio público es compartido, toda práctica colectiva también exige corresponsabilidad.

El reto está en reconocer la dimensión cultural y religiosa de estas expresiones, sin perder de vista que los barrios son territorios habitados. Allí también viven familias, personas mayores, personas con discapacidad, niñas, niños y comunidades que necesitan transitar, descansar y convivir en tranquilidad.

En el barrio Santa Fe, cerca del Cementerio Central, la noche deja ver esa tensión silenciosa entre la fe y la vida cotidiana. Una puerta cerrada, tres golpes, una oración, una vela encendida y, al mismo tiempo, una comunidad que pide respeto por su entorno.

La pregunta queda abierta:

¿Cómo proteger las prácticas religiosas populares sin afectar la convivencia ciudadana ni el cuidado del espacio público?

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